En Japón, regalar flores que “no se caen” durante la época de exámenes


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En esta época del año, Japón vive uno de los momentos más importantes para miles de jóvenes: la temporada de exámenes de ingreso a institutos y universidades. Los exámenes de acceso, especialmente los universitarios, no solo evalúan conocimientos, sino también constancia, disciplina y resistencia emocional. Para muchas familias, este periodo representa un verdadero desafío.

En la cultura japonesa, las palabras tienen un peso especial. Existe una fuerte sensibilidad hacia los significados y las connotaciones. Por ejemplo, el verbo 「落ちる」(ochiru) significa “caer”, pero también se utiliza para decir “suspender un examen”. Por esta razón, quienes van a examinarse no reciben con agrado expresiones o símbolos que puedan asociarse con la idea de “caer” o “fracasar”.

A partir de esta sensibilidad lingüística y cultural, en la ciudad de Maebashi, en la prefectura de Gunma, algunos agricultores han desarrollado una iniciativa muy especial: cultivar claveles cuyas flores son difíciles de “caer”. Es decir, claveles que tardan mucho en desprender sus pétalos.

 

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Estos claveles se producen mediante un método de cultivo particular que permite que, una vez plantados en maceta, permanezcan en flor durante aproximadamente tres o cuatro meses. Esto supone alrededor de tres veces más que la duración habitual de un clavel común. De esta forma, la flor se convierte en un símbolo de perseverancia y estabilidad.

Regalar estas flores a estudiantes que van a realizar un examen es más que un simple gesto decorativo. En Japón, los amuletos de buena suerte y los detalles simbólicos forman parte del acompañamiento emocional en momentos importantes. Así como se regalan talismanes en santuarios sintoístas o se escriben deseos en tablillas de madera (ema), estas flores representan un deseo silencioso: “que no caigas”.

Uno de los productores expresó que su deseo es que las personas que reciban estas flores se sientan animadas y fortalecidas. No se trata solo de evitar una palabra de mal augurio, sino de transmitir ánimo, esperanza y apoyo en un momento decisivo.

Este tipo de iniciativas muestra un rasgo profundo de la cultura japonesa: la atención al detalle, el respeto por el lenguaje y la importancia de los gestos simbólicos. Incluso una flor puede convertirse en un mensaje de apoyo cuando se elige con cuidado y sensibilidad.

 

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